Vale, ¿qué tiene de especial una tarjeta de visita? Mucho más de lo que piensas De hecho, te estaría perjudicando si no te dijera que una gran tarjeta de presentación es una de las piezas más poderosas de tu identidad corporativa arsenal. En la publicación de hoy, compartiré por qué creo que muchos profesionales pierden la oportunidad de causar una gran primera impresión...

Sé que en el mundo digital actual, muchos ejecutivos y empresarios sienten que las tarjetas de presentación son anticuadas e ineficaces y solo las llevan por costumbre. De hecho, no puedo decirle cuántas veces le he pedido a alguien una tarjeta de presentación en los últimos dos años solo para verlos buscar en sus bolsillos y no poder producir una. Tal como lo veo, básicamente tiene tres opciones cuando se trata de su tarjeta: 1) Llevar una excelente; 2) Llevar uno que no sirva para nada, o; 3) No lleve una en absoluto... ¿Por qué haría algo más que llevar una tarjeta de presentación increíble?

Siempre me he esforzado por estar armado con una tarjeta de presentación que sea un "tapón de exhibición" (envíeme un correo electrónico y le enviaré una). A lo largo de los años, ni siquiera puedo empezar a contar la cantidad de veces que mi tarjeta de presentación (digital o tradicional) ha iniciado una conversación, que por cierto es el objetivo al que debería apuntar. Sin embargo, siempre me sorprendo cuando veo a un ejecutivo que lleva una tarjeta de presentación cuadrada, tradicional y de un solo lado, es como tirar oportunidades por la ventana. Si su tarjeta de presentación no inicia una conversación, no es memorable o no promueve su marca personal o corporativa, ¿por qué tener una?

Si bien una tarjeta de presentación ciertamente no reemplaza el talento y la capacidad, hablará de su profesionalismo y enfoque para hacer negocios, además de distinguirlo de su competencia. Saque su tarjeta de presentación y mírela mientras revisa las siguientes preguntas:

  1. ¿Tiene un factor "wow"? ¿Realmente "explota" de tal manera que hará que alguien se detenga y realmente tome nota en la medida en que inicia una conversación?
  2. ¿Cuenta una historia?, extender tu marca y comunicar tu propuesta de valor?
  3. ¿Contiene toda su información de contacto pertinente?
  4. ¿Hace uso de ambos lados de la tarjeta? Mejor aún, ¿hace uso de cuatro lados?
  5. ¿Es digital?
  6. Si no es digital, ¿aprovecha una forma única, múltiples colores, material único, relieve, laminado, gráficos y otras características distintivas?

Si no puede responder afirmativamente a la mayoría de las preguntas anteriores, entonces es hora de tirar su tarjeta y obtener una nueva. Otra cosa... Si no usa su tarjeta de presentación, no le servirá de nada. Como regla general, no solo debe intentar repartir entre 500 y 1000 tarjetas al año, sino asegurarse de repartirlas a las personas adecuadas...