El punto que quiero sacar del video a continuación y del texto que sigue es que una avalancha no siempre tiene por qué terminar en un desastre. Ir más allá es algo con lo que todos los líderes deben sentirse cómodos.

Cuando los líderes se empujan a sí mismos y a aquellos a quienes lideran más allá de las zonas de comodidad, suceden grandes cosas. Algunas veces lideres necesitan provocar una avalancha y, a veces, tendrán que reaccionar ante una provocada por circunstancias fuera de su control. Ya sea que la avalancha ocurra por diseño o por defecto, los verdaderos líderes no se asustan, lideran.

 

Esto puede sonar un poco contradictorio, incluso un poco extraño, pero me gustan los líderes desordenados. Por líderes desordenados, me refiero a líderes que no tienen miedo de sacudir las cosas. Los buenos líderes no temen la ambigüedad, no temen viajar a territorios desconocidos y ciertamente no temen romper cosas. Los mejores líderes están más que dispuestos a abrazar el caos, e incluso crearlo si hacerlo conduce a un terreno más fértil.

No hay duda de que la incertidumbre desconcertará a los tímidos oa los que no estén preparados. Sin embargo, los verdaderos líderes entienden que la incertidumbre crea una oportunidad para una comprensión más profunda y un crecimiento significativo. Si lideras el tiempo suficiente, una crisis eventualmente llegará a tu puerta. Si desea evaluar la calidad de un líder, obsérvelo muy de cerca cuando las cosas no salen según lo planeado. Siempre he dicho que la verdadera prueba de un líder es lo que sucede en los momentos posteriores a la realización de que han desencadenado una avalancha...